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Tipos de roturas del parabrisas

Imagina alguna de estas situaciones: vas circulando y de repente una piedra de la carretera impacta directamente contra el parabrisas de tu coche o tienes tu vehículo aparcado en la calle y cuando vas a cogerlo te das cuenta de que la rama de un árbol ha ido a parar justo a la luna delantera. ¿Sabrías identificar qué tipo de rotura se ha originado en cada caso? Si quieres descubrirlo sigue leyendo.

Para empezar, es interesante señalar que el parabrisas es el cristal que presenta una mayor frecuencia de roturas, en concreto más del 70% del total del conjunto de lunas del coche. Entre las principales causas que originan un cambio de lunas o su sustitución se encuentran el impacto de gravilla (80%), seguido de la caída de ramas de árboles o el vandalismo. Además, otro factor que influye notablemente en la siniestralidad del parabrisas es la calidad del pavimento de las vías.

Características de cada tipo de rotura

Principalmente existen 4 tipos de roturas en el parabrisas:

  • Desgaste superficial

Para reconocer esta rotura en la luna delantera debes saber que se trata de una ligera marca en el cristal. Por norma general, este impacto no suele llegar a empeorar, aunque conviene estar atento a su evolución.

En estos casos, la intensidad de la fuerza que ha causado el desgaste suele ser escasa, por lo que los daños causados son insignificantes y el punto crítico de resistencia del cristal se mantiene intacto. Según el grado de deterioro será preciso reparar la luna, aunque a diferencia de los arreglos de otros tipos de roturas, el proceso es bastante rápido y sencillo.

  • Ojo de buey

Esta rotura puedes identificarla fácilmente porque se trata de un agujero cónico con un diámetro que oscila entre 1 y 2,5 centímetros en la cara exterior del parabrisas. Profundizando un poco más en este tipo de daño, podemos decir que el vértice del cono se sitúa en la lámina de PVB que une las dos capas de cristal. A pesar de que la rotura alcanza este punto, generalmente no existe riesgo de que el cristal se agriete posteriormente.

A diferencia de la rotura anterior, el ojo de buey es consecuencia de una intensidad más fuerte. El principal problema que presenta es la incidencia en la visibilidad, por lo que recomendamos realizar la reparación del parabrisas.

  • Ojo de buey con micro-fisuras

Este tipo de rotura en el parabrisas aúna el ojo de buey que hemos descrito anteriormente con una serie de grietas que aparecen por el impacto. Si ves que las fisuras tienen forma de estrella, es importante proceder a la reparación de forma inmediata debido al elevado riesgo que existe de que se propaguen a todo el conjunto del cristal. En este supuesto la mayoría de las veces es posible reparar el parabrisas, aunque previamente es necesario valorar los daños causados.

El ojo de buey con micro-fisuras aparece por un impacto con una intensidad fuerte y además de las posibilidades de agravamiento, la visibilidad durante la conducción también se ve comprometida.

  • Rotura con grietas

Por último, hablamos de las grietas. Es el tipo de rotura más peligroso, ya que es importante tener en cuenta que se puede propagar por todo el cristal ante cualquier fuerza externa, como por ejemplo una variación brusca en las condiciones térmicas o la circulación por una vía en mal estado. Esto sucede porque sus propiedades mecánicas disminuyen. En estos casos, la sustitución del parabrisas se presenta como la solución más adecuada, dado que los daños causados son irreparables.

Fuente: http://www.car glass.es

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