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El riesgo de el mal uso de la marcha

La utilización incorrecta de las marchas de un coche no sólo puede suponer una pérdida del rendimiento y prestaciones del motor, sino también un incremento de las probabilidades de sufrir un accidente.

Anteriormente, ya hemos analizado en detalle cómo el uso incorrecto de las marchas puede conducir a un mayor gasto de combustible e, incluso, a averías graves en el motor.

En esta ocasión, vamos a prestar atención a un aspecto algo más preocupante, como es el de la seguridad al volante.

Malentender la conducción eficiente puede poner en peligro tu seguridad

Las técnicas de conducción eficiente implican, entre muchas otras cosas, la utilización de marchas largas siempre y cuando sea posible. El objetivo no es otro que el de reducir al máximo el consumo de combustible.

La teoría detrás de este planteamiento es totalmente correcta: a menores revoluciones, menos gastos de combustible.

En situaciones de emergencia -donde se requiere que el coche responda con la potencia necesaria-, conducir a poca velocidad y una marcha larga engranada te impedirá reaccionar con la suficiente rapidez.

¿Qué quiere decir eso?

Imagina una carretera sinuosa de montaña. Tras el paso de una curva ciega te encuentras con que la calzada está parcialmente cubierta de barro y el vehículo pierde tracción en el tren trasero.

Tratándose de vehículos de tracción delantera, la maniobra de emergencia en caso de sobreviraje, consiste en acelerar y realizar un contravolante. De esa forma, se logra enderezar el vehículo.

Para que dicha maniobra tenga efecto, es necesario que el motor disponga de la potencia suficiente como para que el tren delantero tire del vehículo.

Este tipo de técnicas de emergencia precisan una reacción inmediata. Por desgracia, si se está circulando a con una marcha larga, el motor no logrará transmitir la potencia suficiente. Para cuando hayas cambiado de marcha (si es que lo llegas hacer), el vehículo se habrá desplazado varios metros fuera de la trayectoria del carril, con el riesgo que eso supone de sufrir una colisión.

Existen muchos casos en los que usar marchas largas a poca velocidad es peligroso

Las incorporaciones en cruces y vías rápidas

Las incorporaciones en cruces y vías rápidas deben realizarse con la mayor celeridad posible, de forma que la maniobra no obligue a frenar a los vehículos que ya están en la vía.

Si circulas con una marcha larga en un ceda el paso, al salir de un stop o al incorporarte a una vía rápida, tu vehículo no será capaz de acelerar de la forma adecuada.

Esto podría obligar a otros vehículos a frenar abruptamente y, en el peor de los casos, generar una colisión.

Las aproximaciones y circulación por rotondas

Por regla general, la circulación en una rotonda debe seguir los mismos parámetros que el paso por un cruce. Una vez respetada la prioridad de los vehículos que ya circulen por la rotonda, debe procederse a una incorporación a la velocidad adecuada.

Las carreteras de escasa visibilidad

En condiciones de escasa visibilidad, la capacidad para anticipar los obstáculos y demás imprevistos en la carretera se ve considerablemente reducida.

En consecuencia, debe circularse a una velocidad y marcha adecuadas, de forma que la reacción del vehículo sea la apropiada en caso de necesitarlo.

Las carreteras con malas condiciones de asfaltado o peligro de deslizamiento

Como ya hemos explicado hace un momento, las malas condiciones de la calzada pueden conducir a la pérdida de tracción del eje trasero, en cuyo caso se requiere que el coche cuente con la potencia suficiente para contravolantear de manera eficaz.

Los pasos por curvas con reducida o nula visibilidad

De nuevo, se trata de un contexto en el que es imposible anticipar los riesgos inminentes, por lo que se requiere que el vehículo disponga de potencia para ejecutar maniobras evasivas o de recuperación de la dirección.

Otras situaciones de tráfico complejas

Existen otras circunstancias menos frecuentes en las que puede ser necesario acelerar con intensidad.

El peligro de sufrir un alcance por parte del vehículo anterior que circula a demasiada velocidad, así como determinadas maniobras de adelantamiento son dos de los mejores ejemplos en los que puede requerirse acelerar la velocidad con rápidez.

En resumidas cuentas, la conducción eficiente y la utilización de marchas largas a poca velocidad sólo deben emplearse en condiciones de circulación seguras.

Bajo ningún concepto debes anteponer la eficiencia en el consumo del combustible a la de tu seguridad y la de la vía.

Fuente:  https://www.leaseplango.es/blog/seguridad-vial/precaucion-el-mal-uso-de-las-marchas-incrementa-el-riesgo-de-accidente/

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